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Homenaje a Jacob Luque en la final del Mundial de Acordeones

Con una gran gala de clausura finalizará mañana el Quinto Encuentro Mundial de Músicas de Acordeón, este año dedicado a honrar la memoria de un personaje muy singular en la vida social y prosperidad comercial de la ciudad de Valledupar, como lo fue don Jacob Luque García. Este homenaje póstumo se decide hacerlo en razón de que Don Jacó fue el primero en poner a la venta en Valledupar, en 1922, los acordeones Hohner que llegaban de Alemania y en los cuales, los lugareños comenzaron a vaciar las melodías propias de la región y a crear nuevas armonías y asonancias que finalmente quedaron registradas en los códigos musicales de la región con los nombres de paseo, merengue, puya y son vallenatos, ritmos musicales agrupados bajo la denominación de el vallenato, que buscan el reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.

La gala de clausura será a partir de las 7 de la noche en el auditorio Jaime Molina de la Escuela de Bellas Artes, en la calle 15 con carrera 12 A. La entrada es libre. Estarán compartiendo con el público sus experiencias musicales acordeonistas de Uruguay, Colombia, Argentina, Panamá y Australia.

El homenajeado, Jacob Moisés Luque García, nació en Atánquez el 8 de febrero de 1894 y falleció en Valledupar el 27 de junio de 1992. Fueron sus padres Otoniel García y Josefa Luque Rumbo. El 7 de febrero de 1937 contrajo matrimonia con doña Rosa América Fuentes.

Desde muy temprana edad demostró sus habilidades para el comercio, iniciándose como tal en 1913 cuando se radicó en Valledupar para dedicarse a sus actividades comerciales y agropecuarias y fundar con su hermano José María un almacén llamado “La Paciencia”. En 1922 la sociedad limitada se disolvió y el 22 de octubre de 1922 fundó su muy recordado almacén “La Nueva Paciencia”, que funcionó, hasta un año después de su muerte, en la esquina de la Calle del Cesar o carrera séptima con la Calle Santo Domingo (hoy calle 15), sede, en la actualidad, de la Fundación AVIVA (Amigos del Viejo Valle de Upar), creada y presidida por su hija Alba Luz Luque.

El almacén “La Nueva Paciencia” fue pionero del comercio en la región. Allí se vendían mercancías importadas de Europa y de Estados Unidos, transportadas de Barranquilla hasta Valledupar en recuas de 22 mulas y sus correspondientes arrieros. El legendario cajero Cirino Castilla fue uno de ellos.

En forma regular, desde el año 1922, comenzaron a vender los acordeones Hohner, y por sus puertas entraron los maestros legendarios del vallenato a “probar” las acordeones “tornillo de máquina” y todos los otros que fueron apareciendo y con los que se engrandeció el folclor de la región.

Con un sistema contable sumamente organizado y un abastecimiento permanente de todos los productos usados en la región, el almacén “La Nueva Paciencia” fue el punto de compra no sólo para los vallenatos, sino para toda la región, pues allí se vendían tanto etaminas y opales suizos, como tijeras y cuchillos de Solingen de Alemania, cotones, palas, machetes de Estados Unidos, anilinas y medicamentos de la Bayer, bacinillas o micas, poncheras y jarras para aguamaniles y todo lo que en esa sociedad, que no era de consumo, sino de necesidad, podía comprar de contado o al fiado. También se vendían las famosas panelas, panelones y alfandoques de su afamada finca “Sevilla” en Atánquez, que fueron muy apetecidas porque eran las mejores de la región.

Don Jacó fue, sin lugar a dudas, un pionero del comercio regional, de la ganadería y de la producción de frutales, café y caña de azúcar.

Sus libros contables demuestran la pulcritud de sus actividades comerciales, libros que eran registrados y rubricados hoja por hoja por el Juez Municipal, reflejando la acrisolada honradez de Jacob Moisés Luque, cualidad que rigió siempre su patrón de conducta. Fue un estricto patrón, pagando el salario justo y las prestaciones sociales a sus trabajadores, de acuerdo al Código Sustantivo del Trabajo, que siempre lo acompañaba con la edición más moderna. En esa época esta justicia social, que se demuestra en sus libros, era en la zona una rareza.

A pesar de no haber tenido una educación superior logró tener una exquisita cultura al haber sido un lector apasionado, un autodidacta y sobre todo un hombre sabio y prudente.

Con sus vestidos impecables de lino blanco o beige, hechos a la medida en la Casa Vargas de Barranquilla, sombrero de cañita, oliendo a Agua de Colonia Marie Farinne “Gegenüber” y su abanico, es recordado por quienes lo conocieron como un hombre que dio siempre un buen ejemplo con su vida, practicando hasta su muerte una filosofía tan profunda y tan sabia que sorprende aún hoy día a personas eruditas.

Don Jacob Luque fue en realidad un filósofo natural de la vida, con una inteligencia superior, siempre a la búsqueda de aprender algo nuevo y de crear algo productivo.

De su boca jamás se escuchó una maledicencia, una palabra soez, un maltrato verbal contra nadie y cuando no tenía algo bueno que decir de alguien, entonces guardaba silencio.

Ya en la ancianidad fue perseguido por los cuatreros que menguaron fuertemente su capital, por los rateros que lo engañaban con la compra de ganado y cuyos descendientes están hoy día millonarios. Todo, absolutamente todo, está documentado en sus libros de contabilidad, de Registro de Ganados, de Peonaje, los cuales, silenciosos, guardan aquellos secretos y reposan, perfectamente restaurados, en la sala de la Casa Luque, donde también se conservan otras memorias del Viejo Valle de Upar y del viejo Jacó, el del abanico, el que contestaba al teléfono, exactamente igual a como se contesta en Alemania: -Jacob Luque am apparat- solo que él lo tradujo al español y decía: -Jacob Luque al aparato.

Este Quinto Encuentro Mundial de Músicas de Acordeón se hizo posible gracias a los apoyos de Hotel Sicarare Solar, la Asociación de Artesanos Calle Grande, el Guatapurí Plaza Comercial, el Vajamar Hotel, el Hotel Boutique Casa Rosalía, el Provincia Hostel Valledupar, el Hotel Rancho Regis, el Tativan Hotel, la Facultad de Bellas Arte de la Universidad Popular del Cesar, SAYCO, la Coordinación Municipal de Cultura, la Academia de Música Vallenata “Turco” Gil, Paseo Vallenato Tour, el Fondo Nacional de Música y el Ministerio de Turismo y Deporte de Uruguay, Gases del Caribe, el programa de televisión Fiesta de Acordeones que dirige Luis Alandette, el Gimnasio del Norte, la Casa-Museo Beto Murgas, CABA S.A. (Compañía ANCAP de Bebidas y Alcoholes S.A. de Uruguay), la Gobernación del Cesar, la Cámara de Comercio de Valledupar y Sonesta Hotel Valledupar

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junio 20, 2013 - Posted by | Eventos | , ,

4 comentarios »

  1. Muchas Gracias por compartir con todos nosotros tan hermosa reseña. Un cordial saludo desde Italia.

    Comentario por Red Colombia Es Cultura | junio 20, 2013

  2. ME ENORGULLECE COMO COLOMBIANO, PERO MAS COMO VALLENATO, SABER QUE HAY CONGENERES QUE HACEN COSAS SIMPLEMENTE BELLAS: UNIR NACIONES A TRAVES DE UN ACORDEON Y ASI RESALTAR LA MEMORIA DE DON JACOB LUQUEZ, A QUIEN CONOCI PERSONALMENTE. COMO DICE UN DISCO VALLENATO: “VIVA EL VALLE Y SU FOLCLOR”.

    Comentario por JAIME MARQUEZ CONTRERAS | junio 21, 2013

  3. En nombre de mi familia y del mio propio deseo agradecerles semejante reseña tan bella y verdadera de nuestro patriarca. !Papa Jacob, como le decimos los nietos y sus bisnietos, fue y sigue siendo para todos nosotros un hombre ejemplar, recto y justo! !Gracias por sus palabras!

    Comentario por Fundación Aviva | junio 21, 2013


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