Reyes y Juglares Vallenatos

Promoción de artistas folclóricos

La Tertulia vallenata en El Heraldo

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02-FORO VIRTUAL SOBRE LA TERTULIA VALLENATA EN EL HERALDO

15 comentarios »

  1. Por lo leído, colijo que esa tertulia estuvo sabrosa. Un privilegio para quienes asistieron. Sí, estoy de acuerdo que “el vallenato” sea el sello de identidad de la música característica del Valle de Upar, para su aspiración de Patrimionio… El tango, el bolero, la salsa… Un solo nombre con el artículo que determina. Saludos.

    Comentario por Donaldo Mendoza | noviembre 23, 2011

  2. La siempre recordada Consuelo Araujonoguera, con quien siempre nos trenzábamos en discusiones conceptuales, alguna vez, refiríendose a Rabindranath Tagore como palestino, después de haberle hecho yo la observación de que estaba equivocada, y ella insistir, yo le mostré una corta biografía que venía en la contraportada de uno de sus libros, en la que decía que había nacido en Calcuta y muerto en Santiniketan; ella, como siempre ocurría, me echó una flor un poco sarcástica, como las que ella usaba conmigo y me dijo que lo reconocía y que una persona debe ser noble en sus logros y en sus desaciertos.
    Conociendo el aprecio que Gossaín ha tenido por el vallenato, lo que ha escrito sobre este tema, sobre el festival, sobre Escalona, sobre Consuelo y lo que ha planteado en sus ponencias en el Foro Nacional sobre Folclor Vallenato cuando ha venido como ponente y lo que escribió a cuatro manos sobre el Vallenato con Daniel Samper como tesis o ponencia para recibirse como miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, resulta difícil dar credibilidad a las afirmaciones que le atribuye el editorialista de Guatapurí.
    Después de leer la columna de El Heraldo, el comentario de Sarmiento Coley, la columna de Carlos LLanos y el mensaje de Juan Gossaín, y lógicamente el editorial de radio Guatapurí, veo que ellos fueron malinformados y es de hombres rectificar sus errores, por tanto noble que acepten públicamente que se equivocaron y con el mismo despliegue que le dieron a la editorial hagan estas aclaraciones.

    Comentario por Simón Martínez Ubárnez | noviembre 25, 2011

  3. Esto de radio Guatapurí ya lleva trazas de chisme, y se está evadiendo el verdadero propósito: foro… Sugiero llamar al orden a fin de que las aguas vuelvan a su cauce natural. Saludos.

    Comentario por Donaldo Mendoza | noviembre 25, 2011

  4. No se, pero por esas cosas de la Internet, me encontré sin querer este poema. No sé si el que plagia es este o Don Toba. La canción se llama “Mírame siempre” y la cantó Sarita Montiel:

    No sé qué tienen
    tus bellos ojos
    que miran siempre
    fascinadores.

    Canto si bien
    mostrando enojo
    como si brillan
    brindando amores.

    Y son tan dulces
    y dan cariños
    y tan perversos
    en la quimera.

    Que son a veces
    ojos de niño
    y son a veces
    ojos de fiera.

    Mírame
    fijamente
    hasta cegarme.

    Mírame
    con pasión
    o con enojo.

    Pero no dejes
    nunca de mirarme
    porque quiero morir
    bajo tus ojos.

    Pero no dejes
    nunca de mirarme
    porque quiero morir
    bajo tus ojos.

    Comentario por Mario Paternina - Celulares: 312 611 01 58 - 301 361 34 35 | noviembre 26, 2011

  5. El pasado 19 de noviembre se realizó en El Heraldo una tertulia para hablar del proyecto cultural que lideran distinguidos representantes del folclor estilo vallenato sobre la creación de un cluster para potenciar esta rica expresión de la cultura popular de nuestra costa Caribe colombiana.
    Esta tertulia tuvo amplia difusión el siguiente día en la edición dominical del diario costeño, donde se presentan varias imprecisiones que es necesario aclarar para no seguir contribuyendo a la desinformación y desculturización de nuestra juventud, ya de por si bastante maltratada por cuenta de la prensa, hablada y escrita, en su mayoría ignorante de la verdadera cultura popular, que no hace cosa diferente a bailar al vaivén de los apetitos comerciales de los medios.
    En primer lugar, se sigue hablando de “vallenato sabanero”, lo cual no existe. Esta es una expresión caprichosamente acuñada por Consuelo Araujonoguera en su libro “Vallenatología”, para poner a la rica tradición musical sabanera en acordeón como apéndice de la música vallenata, lo cual es un verdadero exabrupto.
    El “vallenato sabanero” no existe; existen la música sabanera y la música vallenata, con elementos y ritmos comunes pero distintos en su ejecución.
    El país debe entender que no todo lo que se toca en acordeón es “vallenato”. Que en la costa Caribe colombiana coexisten dos escuelas de música en acordeón con sus propias características de estilo y ejecución: la vallenata y la sabanera.
    En segundo lugar, el periodista Rafael Sarmiento Coley, tajantemente sentencia: -“Uno de los aspectos más valiosos que dejó la tertulia es que, en adelante, no hay discusión acerca de cómo debe llamarse la música de acordeón. Es el vallenato. Y punto”.
    Nada más alejado de la realidad. Las intervenciones del maestro Adolfo Pacheco y del investigador folclórico Ariel Castillo en la tertulia, fueron claras al señalar que, si bien el término “vallenato” es una marca exitosa, sonora y de gran acogida en el país, no se puede aplicar a todas las músicas que se ejecutan con el acordeón.
    No es aceptable que nuestro porro, cumbia, chandé, paseaito, pasebol y demás ritmos sabaneros ejecutados en acordeón, sigan siendo rotulados como “vallenato” por los medios por el solo hecho de ser tocados con acordeón.
    En la tertulia de El Heraldo no solo los sabaneros Adolfo Pacheco y Ariel Castillo hicieron énfasis en la importancia de la labor educativa en el proyecto del cluster vallenato. También lo hizo acertadamente el compositor vallenato Roberto Calderón.
    El proyecto promovido por los hermanos vallenatos difícilmente podría tener resistencia en algún círculo cultural del país. Se trata de llevar al folclor vallenato a la categoría de Patrimonio Oral de Colombia, con todos los merecimientos y reconocimientos por lo que representa para la cultura musical de nuestra patria.
    Pero, a pesar de contar con nuestro respaldo, le sugerimos al comité que lidera el proceso, dar la importancia requerida a la labor educativa acerca de las características folclóricas y musicales del estilo que se va a llevar a la categoría de Patrimonio Oral para su salvaguarda en el tiempo. No hacerlo sería arriesgarnos a crear un cluster vallenato con pies de barro.

    Comentario por Edward Cortés Uparela | noviembre 26, 2011

  6. A quien dice que Don Toba copió a Sara Montiel le digo que cuando esta nació ya Don Toba tenía 22 años.

    Comentario por Esteban Rodríguez | noviembre 26, 2011

  7. Lo primero que debemos hacer para poner las cosas en claro es ser humildes, como los primeros cantos vallenatos, así denominados.
    No debieran llamarse vallenatos, sino cantos de distinto ritmo: paseo, puya, son y merengue.
    Los nacidos en Valledupar son valduparenses. Los vallenatos son aquellos que tienen la piel manchada, llamados caratejos en Antioquia, como lo era el más grande bambuquero de Colombia, José “Caratejo” Macías, el autor Muchacha de Risa y compositor de la música de La Ruana.
    La música tocada con acordeón es música, no vallenato. Que tal calificar de vallenatos a los hermosos tangos que se hacen en Finlandia y Suecia? El acordeón nació en Alemania.
    El canto identificado como vallenato puede tocarse con cualquier instrumento, con guitarras eléctricas si se quiere, como nos enseñó Carlos Vives y hasta pueden llevar percusión de batería, guitarra eléctrica y acordeón como el que me enviaron y que yo quiero adjuntar. http://www.youtube.com/watch?v=EhtOkmm07oI
    Es un paseo sencillo y elemental, como deben ser los cantos, como lo recomendaría Borges, pero si poéticos.
    Y por favor no digan “cluster”. Los valduparenses deberían hablar de grupos, de frutos o de racimos.

    Comentario por María Farfán | noviembre 27, 2011

  8. Hola María, gracias por participar. A renglón seguido unas notas que espero sean de utilidad:
    Los nacidos en Valledupar somos vallenatos (con V) o valduparenses (aristocrático gentilico que a mi no me acomoda porque yo soy muy demasiado orgullosamente provinciana y corroncha). Las personas que tienen la piel manchada o que sufren de carate o vitiligo (enfermedad erradicada en un 99% por la vía del saneamiento ambiental) se denominaban ballenatos por su piel pintada similar a la de los hijos de la ballena. Esos, los hijos de la ballena son los ballenatos.
    Un género musical (el vallenato, por ejemplo, y aquí no estamos hablando del gentilicio de los nacidos en Valledupar sino de los natos del valle, ese valle inmenso enmarcado por el desierto de la Guajira, la Sierra Nevada de Santa Marta, el río Magdalena y la serranía del Perijá) es una categorización que se hace para agrupar composiciones musicales que comparten criterios de afinidad. 1) específicamente musicales como el ritmo, la instrumentación, las características armónicas o melódicas o su estructura, y 2) características no musicales como ser la región geográfica de origen, el período histórico, el contexto sociocultural u otros aspectos de tipo cultural.
    El término vallenato para referirse al habitante de ese valle arriba descrito, aparece usado por primera vez en 1531 por el escritor Juan de Castellanos, cuando aun no había sido fundada nuestra amada ciudad, ésta, la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar, Valledupar, o simplemente el Valle.
    En la música, el ritmo se refiere a la frecuencia de repetición de las notas escritas en un pentagrama o como en el caso de las músicas populares y folclóricas, que se llevan en la memoria. O sea que se puede decir que el ritmo se define como la organización en el tiempo de pulsos y acentos que perciben los oyentes en una estructura musical. En este sentido el género musical vallenato tiene cuatro ritmos (no aires como prefiere llamarlos Rosendo Romero, pues aire, en música, es el nombre genérico con el cual se designa cualquiera pieza de música).
    Y esto no sucede solo en el vallenato, donde tenemos 4 ritmos: el paseo, el merengue, la puya y el son, muy reconocidos, y otros muy localizados en regiones específicas, como la tambora. Un ejemplo para poner sobre este tema es el rock. Dentro de este género musical que es el rock, se distinguen, por su ritmo: el funk, el folk, el cristiano, el soft, el surf, el progresivo, el garage, el psicodélico, el arena rock, el punk, el hard rock, el heavy metal, el grunge y otros, cada una de las cuales tiene sus variables, métete solo por la vía del metal y ahí la veta es inacabable.
    Sobre ello hay una “Mejor respuesta” en: http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090313155919AAiAvK0
    La música tocada con acordeón es música, por supuesto, y no solo vallenato. Otros ritmos o músicas que se tocan en acordeón son: pasodoble, vals, fox-trot, tarantela, tango, chamamé, polca, chamarrita, ranchera argentina, mazurca, rasguido doble, milonga, blues, boogie-wooguie, chachachá, perico ripiao, bachata, merengue dominicano, cueca chilena, fandango vasco, cuereta venezolana, en fin la lista es larga. Y para conocer de ello, nosotros, los vallenatos y los valduparenses también, como amamos el acordeón, en Valledupar celebramos cada año el Encuentro Mundial de Músicas de Acordeón. ¿Cómo vamos para el 2012? Míralo aquí: http://reyesyjuglaresvallenatos.wordpress.com/2011/10/05/llega-el-primer-invitado-al-mundial-de-acordeones-2012/
    Y sobre lo del cluster, qué pena. Los valduparenses, nativos o no, nos podemos agrupar y llamarnos como queramos: grupo, que es la traducción de cluster, organización, asociación, fundación, corporación, combo, club, barra, fans, cofradía.
    Chévere, me gustó conversar contigo.

    Comentario por Lolita Acosta | noviembre 27, 2011

  9. Tremendo manifiesto. Muy buen video. Pero más me gustó la respuesta de Lolita a María Farfán. María, a leer, ¡búscate un diccionario y escucha vallenato!

    Comentario por Matilde Eljach | noviembre 28, 2011

  10. Esta María Farfán es una mamagallista de siete suelas. Pero estoy de acuerdo con ella en dos cosas: el gentilicio de los nacidos en Valledupar es “valduparense”, eso de vallenato es una cosa reciente, más oportunista que otra cosa. Los gentilicios no tienen clase social; aquí en Popayán, por ejemplo, se usan indistintamente payanés/payanesa o popayanejo/a, aunque claro, payanes(a) parece tener más “clase”, pero es sólo eso, “parecer”. De acuerdo con Farfán también en eso de “cluster”, una tonta pedantería; faltaba más, olvidarse de nuestros casticismos españoles. Esto lo de “cluster” me parece ridículo.
    Lolita le explica a Farfán los sentidos de vallenato y ballenato. Lo del gentilicio, tengo suficiente fundamento para decir que, si nos atenemos estrictamente a la tradición y a la historia, el que le corresponde a los nacidos en Valledupar es “valduparense”. Pero como la historia muchas veces parece un chiste, aquellos encopetados que les cerraban las puertas del Club Valledupar a los corronchos que tocaban esa música, ahora son los que en Bogotá y en el resto de Colombia sacan pecho con “soy vallenato”. Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
    “Los nacidos en Valledupar somos vallenatos (con V) o valduparenses (aristocrático gentilico…” (!!!) No sé desde cuándo le endilgaron la aristocracia que menciona Lolita, quien dice también: “Un género musical (el vallenato, por ejemplo, y aquí no estamos hablando del gentilicio de los nacidos en Valledupar sino de los natos del valle, ese valle inmenso enmarcado por el desierto de la Guajira, la Sierra Nevada de Santa Marta, el río Magdalena y la serranía del Perijá)” … siendo que al inicio de su escrito vindica el gentilicio de “vallenato” para los nacidos en Valledupar; y en efecto, hoy no hay nacido allí que se gentilicie de otra manera. Yo neciamente insisto en un rasgo identitario: “valduparense”, inexistente ya.

    Comentario por Donaldo Mendoza | noviembre 28, 2011

  11. No había conocido una definicion mas clara y contundente para aclarar el asunto de la vallenata expresión. Me refiero a la respuesta de Lolita a María Farfán. Por ahí es la cosa, como dijo Pedro García. Un abrazo.

    Comentario por Luis Eduardo Acosta Medina | noviembre 29, 2011

  12. Rafael Sarmiento Coley:
    Tanto que te admiraba como periodista y ahora me desencantas porque noto que aun siendo sabanero no has investigado nuestra música en acordeón a fondo y eso en periodistas de opinión es una falla, porque desinforma. Nuestra música sabanera o del viejo Bolívar es diferente en RITMOS y en ESTILO a la música vallenata; aunque tienen el mismo patrón melódico y rítmico respecto al paseo y al merengue, lo demás es desigual.
    Pero es que además del paseo y el merengue se han tipificado en el acordeón sabanero: EL PORRO (Mata de caña), LA CUMBIA (La pava congona), EL FANDANGO (La camisa rayá), EL PASEAITO (Los sabanales), EL CHANDÉ (Las tapas), EL PASEBOL (Amor viejo), amén de las guarachas y otras de Aníbal Velásquez y de la música del maestro Peñaranda (El caimán, La opera del mondongo). Estos no son vallenatos ni por estilo ni por ritmo, aunque sí se han tipificado en el acordeón sabanero.
    Varios amigos sabaneros me increparon por lo que salió publicado el domingo 20 de noviembre de 2011 en El Heraldo, donde da la impresión, por omitir mis conceptos, de que soy un abyecto, y me cuestionaron que entonces ¿para qué se creó el Festival de la Hamaca Grande en Cartagena que resalta nuestros ritmos y nuestro estilo?
    Aclaremos puntos conceptuales:
    a) Consuelo y demás ideólogos vallenatos (gentilicio) conceptúan que el vallenato (música) es un estilo propio de interpretación de los oriundos del Valle de Upar, incluyendo la Guajira.
    b) Su literatura o letra es una CRÓNICA.
    c) El vallenato musicalmente no es un ritmo, son varios: paseo, merengue, son y puya. Yo afirmo que el son es oriundo de la región plateña, y agregaría el pilón y el chicote, pero éstos no se tipificaron en el acordeón.
    d) Consuelo dividió arbitrariamente los estilos por regiones: vallenato-vallenato, vallenato bajero (Magdalena), vallenato sabanero (el viejo Bolívar) afirmando que esa forma de tocar se extendió de su región a las demás; por eso un Alejo Durán (bajero) fue aceptado como concursante en el Festival y ganó; Julio Rojas (sabanero) también ganó.
    Pero cuando Alfredo Gutiérrez concursó con el paseo “Ojos indios” y el merengue “El troyano”, bastante populares, la junta los objetó, lo bajaron de la tarima diciendo que su música no era vallenata. “Eso no es vallenato, eso no es…” le espetó Consuelo, y tenía razón. Era o es música sabanera. ¿Qué hizo Alfredo? Se aprendió el estilo estatuido y llevó obras de estirpe vallenata ganándose tres veces el festival.
    Te observo que nuestra cultura musical no la contemplan los estudios que el Ministerio de Cultura ya está haciendo con las gaitas y tambores. La información que dan las casas disqueras y los diferentes medios de comunicación en relación con el tema es errónea. Cuando tu afirmas talibanamente que debe desaparecer el término “música de acordeón” en beneficio de “vallenato y punto”, estás aceptando que todo lo que se toca en acordeón es vallenato. Te remito a la obra “ABC del vallenato” del investigador vallenato Julio Oñate que aclara y reconoce esto.
    El término vallenato es relativamente nuevo. Música de acordeón era el usado antes y perdura en la sabana. Si observas la tablilla alusiva que aún existe a la entrada del club Valledupar dice “…se prohíbe traer conjunto de acordeón”. No dice conjunto vallenato. Música de acordeón es el género y música vallenata o bajera o sabanera la especie. Filosóficamente la parte es menor que el todo.
    Te cuento anécdotas aclaratorias: cuando el Festival de la Leyenda Vallenata se hizo en honor a García Márquez, se me ocurrió tocarle al Nobel en compañía de Landero, una cumbia que le gustaba mucho: “Cantó mi machete”. Con televisión internacional grabando, Consuelo tomó tribuna en una silla diciendo airadamente: “eso no es vallenato, eso no es….” y tenía razón. Daniel Samper Pizano, muy versado en música vallenata, realizó el trabajo “Cien años de Vallenato” bajo la dirección artística de Ismael Rudas. A Pedro García le tocaba interpretar dos temas en ritmo de paseo: “Bajo el ceibal” y “La diosa de piedra”. Pedro no pudo entrar acompasado y se excusó diciendo: “La música de Campo Miranda no es vallenata”. Pedro tenía razón. Ismael tuvo que contratar mis servicios y gustosamente lo hice, porque yo he estudiado e interpreto todos los estilos y ritmos en el acordeón.
    En 1973 Consuelo me observó y criticó porque la cumbia y el porro se tocaban en el acordeón, siendo originarios de las bandas y los pitos respectivamente. Le respondí irónicamente diciéndole que por qué no aprovechaba la presidencia del Dr. López Michelsen para que decretara la prohibición en ese sentido.
    El mismo Daniel Samper afirma que, para su conservación, el vallenato debe beber en la fuente sabanera. Eso lo están haciendo los conjuntos comerciales, tocando con un formato de conjunto corralero (sabanero) y utilizando también ritmos sabaneros, pero eso sí, llamándolo vallenato. Lo mismo pasa cuando lo bolerizan, lo baladizan, lo rockizan o lo pop-osean.
    Al Grammy han llegado a confundirse y promueven una antítesis o contradicción: al premio le llamaron vallenato-cumbia. ¡Que horror! Por suerte se lo ganaron Los Gaiteros de San Jacinto y se está aclarando la cosa. Toda la música de acordeón se convertirá en una torre de Babel.
    Notarás que Carlos Llanos dice, convocando al cluster, que el acuerdo de voluntades pretende posicionar una identidad cultural de la región vallenata a partir de su expresión y debe ser declarada patrimonio de la humanidad; pienso que eso está bien y lo apoyo. ¿Pero por qué incluir nuestra música sabanera? Es una pretensión ilógica y enfermiza, como si no bastara el solo vallenato.
    Siendo sabanero me gusta el vallenato y lo compongo, pero siempre lucharé para que ninguno de los dos pierda su identidad.
    A manera de broma te diré que por ese camino le tendremos que llamar al merengue dominicano, al acordeón panameño y a la música del norte de México, música vallenata, porque se tocan con acordeón de botón. Y de pronto se nos aparece un investigador acucioso, estilo Tomas Darío, diciendo que descubrieron que el sombrero vueltiao lo hicieron los indios Chimilas antes que los Zenúes en Tuchín o Sampués.
    ¡Abre el ojo, colosoano!

    Comentario por Adolfo Pacheco Anillo | diciembre 10, 2011

  13. Interesante aporte de Adolfo Pacheco, con matices dogmáticos; paja que pone en el ojo de Consuelo (q.e.p.d.), quien no disimulaba el suyo: el mundo empezaba y terminaba en Valledupar. Saludos.

    Comentario por Donaldo Mendoza | diciembre 10, 2011

  14. La historia no la escriben los vencidos.

    Comentario por Andrés Araujo Molina | diciembre 10, 2011

  15. Desafortunado comentario de Andrés Araujo Molina. Quisiera recordarle que no se trata de una guerra sino de una discusión meramente cultural, importante para la historia; esto es, para las nuevas generaciones.

    Comentario por Edward Cortés Uparela | diciembre 12, 2011


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